El objetivo de esta guía es facilitar la búsqueda de información a los investigadores extranjeros que se desplacen a España por motivos de trabajo, becas, intercambios, doctorados, contratos temporales, etc. Este manual pretende responder a las principales preguntas que se hace un investigador cuando llega a nuestro país, bien solo, o acompañado de su familia. En él se ha procurado reflejar la realidad laboral, la cotidianeidad y las particularidades de nuestro país así como los trámites necesarios para establecerse en España.
Con una superficie de 504.782 Km2, España es uno de los países más extensos de Europa. Limita al Norte con Francia (Pirineos) y Andorra y al oeste con Portugal. Está bañada por el océano Atlántico, el mar Cantábrico y el mar Mediterráneo. El Estrecho de Gibraltar, de 26 Km. de ancho, nos separa de Marruecos. El territorio español comprende la Península Ibérica (excepto el territorio que corresponde a la República de Portugal y a Gibraltar), islas Baleares (Mediterráneo), islas Canarias (Atlántico) y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en el norte de África. España está dividida en 52 provincias comprendidas en 17 Comunidades Autónomas. Dichas autonomías detentan numerosas competencias en materias como impuestos, enseñanza, transportes, vivienda sanidad, etc. Su población es de más de 44 millones de habitantes (INE, 2006). Según cifras del "Anuario Estadístico de Extranjería" editado por la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración dependiente del Ministerio de trabajo, en septiembre de 2007, el número de inmigrantes con tarjeta de residencia en nuestro país era de 3.740.956. Lo que representa el 8, 36% de la población.
En España la lengua oficial es el español o castellano. Hay algunas comunidades autónomas donde además es oficial también su lengua propia. Esto ocurre en Cataluña, Galicia, País Vasco, Valencia y Baleares. Aunque para la comunicación diaria el castellano es suficiente, si se va a trabajar a cualquiera de estas cinco Autonomías, es conveniente hablar o al menos entender su idioma.
España es una monarquía parlamentaria cuyo rey es D. Juan Carlos I. La Constitución española data de 1978. Los principales partidos políticos en España son el PP (vinculado con el Partido Popular Europeo-PPE), PSOE (vinculado al Partido Socialista Europeo-PSE) e Izquierda Unida (vinculado al Partido Comunista Europeo-PCE). Existen un número de partidos nacionalistas con diverso peso en la vida política española (CIU y ERC en Cataluña, PNV en el País Vasco, BNG en Galicia, CC de Canarias, etc...)
España goza de un clima mediterráneo. En general los inviernos son moderadamente fríos y los veranos calurosos, aunque existen grandes diferencias entre zonas geográficas. La costa Mediterránea disfruta de inviernos dulces, mucho sol y poca lluvia. Sus veranos son cálidos. El Norte es húmedo y lluvioso y con veranos frescos. Los inviernos del Sur son tibios y los veranos extremadamente calurosos (las temperaturas pueden llegar a sobrepasar los 40ºC). El interior del país, muy montañoso, con una altitud media de 600 m sobre el nivel del mar, tiene un clima generalmente seco que se caracteriza por temperaturas extremas que van de los 40ºC en verano a los 5ºC en invierno.
La España peninsular y Baleares tienen horario continental europeo. En Canarias la hora coincide con el Meridiano de Greenwich, es decir 1 hora menos que en el resto del país.
España es un país aconfesional aunque de inmensa mayoría católica. La mayor parte de los días festivos también tienen un carácter religioso. A pesar de esto, cualquier otra religión es respetada y amparada por la Constitución. En las principales ciudades existen lugares para la práctica de otros cultos.
Desde el 1 de enero de 2002 la unidad monetaria es el Euro, que sustituye a la antigua peseta.
La principal característica por la que se distingue la práctica científica en España a lo largo de su historia es la ausencia de continuidad.
A pesar de ello, el general discurrir de la ciencia española está sembrado de un buen número de sobresalientes hitos científicos. Merece la pena destacar el gran empuje que experimentó en nuestro país la ciencia a finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de los motivos que impulsaron tal progreso fue la concesión del Premio Nobel de Medicina y Fisiología a Santiago Ramón y Cajal, en 1906. Posteriormente, ya en la década de los años 30 del siglo XX se produjo una ralentización, aunque poco después se crean algunas de las instituciones científicas más importantes del país, como el Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, INTA.
Hacia finales del siglo XX, en los años 80, el Gobierno aprobó la Ley de Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica (Ley de la Ciencia). En esa misma época, España se adhiere a la Unión Europea, coincidiendo esto con la aprobación del Acta Única Europea que pone en marcha el Programa Marco de I+D.
Desde entonces y hasta la actualidad, el crecimiento de la actividad científica en España y el esfuerzo inversor han sido positivos. Buena muestra de ello, es que, en términos económicos, se ha pasado de una inversión del 0,37% del Producto Interior Bruto (PIB), en 1978, a un 1,20% en 2006 (datos INE).